Hay tradiciones que no sólo se repiten, sino que echan raíces.
Como cada año en nuestro colegio, llegó ese momento tan cargado de emoción y simbolismo.
Junto a los/as estudiantes de 5° año, pusimos nuestras manos en la tierra para cumplir con un ritual que nos llena el corazón: plantar el árbol de la promoción.
Este año, el elegido fue un Roble Sedoso Australiano.
Elegimos este árbol no por casualidad, sino por lo que representa para esta hermosa camada:
Fortaleza: crece alto y firme, desafiando los vientos, tal como queremos que ellos/as caminen por la vida.
Esperanza: en unos años, sus ramas se teñirán de un dorado brillante y majestuoso. Es el reflejo de los sueños de este grupo, que empieza a dejar una huella imborrable.
"Quien planta un árbol, planta una esperanza".
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